Aprendiendo a generar ingresos extras invirtiendo y/o trabajando en Negocios Online exitosos

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Mostrando las entradas con la etiqueta Aprender a tener. Mostrar todas las entradas
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viernes, 13 de mayo de 2016

COMENZAR A GANAR CON GOOGLE ADSENSE


Google Adsense es una de las pocas formas y modelos de negocio en Internet en donde se gana dinero sin necesidad de vender o promocionar un producto y/o servicio. Solo se requiere insertar anuncios de Google en una página Web o blog y cuando un usuario que visita ese sitio hace clic en algún anuncio, Google le paga al dueño o webmaster una cantidad de dinero, la cual depende de muchos factores, tales como: nicho de mercado, la oferta de CPC del anunciante de Adwords, la ganancia por clic promedio, entre otras.
Los anuncios publicados son de usuarios o empresas que deciden anunciar sus productos o servicios en Adwords y eligen la red de contenidos de Google como un canal de distribución de sus anuncios.
Entre los términos más comunes de Adsense, tenemos:
  • Porcentaje de clics (CTR): Número de clics dividido entre el número de impresiones, visitas de página o consultas que ha recibido. Por ejemplo, si recibes 50 clics de 1000 visitas, el CTR sería del 5%.
  • Impresión: Cuando un usuario ve un artículo o anuncio en tu sitio.
  • RPM del anuncio: Ingresos por cada mil impresiones de los anuncios. Se calcula dividiendo los ingresos entre las impresiones del anuncio y después multiplicando por 1000.
  • Costo por clic (CPC): Es el costo que tiene cada clic que se hace en un anuncio. Es determinado por el anunciante y algunos pagan más que otros, dependiendo del nicho y la demanda.

En el panel principal de Adsense, en la opción de Informes de rendimiento, podrás ver el desempeño de tus anuncios y tus ganancias.

Pasos para crear tu cuenta en Google Adsense:
  • Ingresa a Google Adsense,
  • Inicia sesión con tu cuenta de Google.
  • Confirmar que quieres usar tu cuenta con Adsense.
  • Ingresa tu sitio Web o blog que vas a usar con Adsense y el idioma del mismo.
  • Acepta los términos y políticas de Google. Envía tu solicitud.
  • En el formulario que aparece, debe llenar toda tu información personal como: nombre, país, zona horaria, dirección, localidad, etc.
  • Clic en Enviar Solicitud.

Una vez que Google haya aprobado tu cuenta, podrás tener acceso al menú o dashboard.

Ya tengo mi cuenta en Adsense, ¿Qué hago ahora?
Sencillo, crear anuncios e insertarlos en diferentes áreas del contenido. Pero, ¿Cómo lo hago?
  • Ingresa al dashboard principal de Adsense y haz clic en Mis Anuncios > Nuevo bloque de anuncios.
  • Completa todos los pasos para crear tu anuncio.

Los tamaños que se recomiendan son:
  • 728×90. Para el encabezado de tu blog a un lado del logo.
  • 336×280 y 300 x 250. Para el contenido (al principio o al final) y también para la sidebar del lado derecho del blog.
  • 160×600. También para la sidebar del blog (vertical).

Además de estos tamaños, Google Adsense también ofrece más variedad de tamaños.

Sugerencia: Selecciona colores que coincidan con los de tu blog, de manera que combine con el diseño y habrá más clics.

  • Cuando hayas llenado todos los campos, haz clic en Guardar y obtener código.
  • El código que obtienes cópialo y pégalo en un Widget de texto en WordPress, el cual va a ir en la sidebar correspondiente.

Puedes elegir entre dos formatos de anuncios: a) De texto y b) Con imágenes. Dependiendo del nicho y oferta, algunos van a dejar más ganancias que otros.

Para agregar anuncios dentro de las entradas y contenido, puedes usar algún plugin de Adsense, por ejemplo: Adsense, Now, Adsense plugin o Google Publisher plugin.
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lunes, 9 de mayo de 2016

PASOS PARA INICIAR LA FORMACIÓN FINANCIERA A NUESTROS HIJOS



1.Establecer los propósitos que tenemos en relación con la formación financiera.
Para lograr esto es importante que los padres se respondan: ¿Qué desea lograr al brindar a sus hijos una formación financiera? La respuesta a esta pregunta va a permitirle orientar sus acciones, actividades y recursos para que la formación financiera que brinde lleve a nuestros hijos a donde deseemos.
Veamos algunas posibles respuestas a esta pregunta: Algunos padres desean que sus hijos manejen el dinero con base en valores. Por ejemplo, desean que sus hijos sean honestos, respetuosos, cumplidos, responsables, generosos, etc. Para otros padres puede ser importante que sus hijos desarrollen Características y Actitudes Positivas hacia el dinero, que les permitan ser prósperos, atraer y sentirse bien con la riqueza (poca o mucha) que tengan. Otros pueden desear que sus hijos desarrollen Comportamientos Económicos que les permitan ganar dinero y administrarlo de formas adecuadas, Otro deseo es que los hijos tengan conocimientos económicos básicos para manejarse en el mundo de las finanzas: Saber qué es un cheque, cómo se diligencia, cuándo darlo y cuándo no; conocer el manejo de las tarjetas de crédito y débito; saber lo que son intereses simples y compuestos, entender cómo nos afectan la devaluación, la revaluación, la inflación y poder explicar en qué consiste cada una, etc.
Otro propósito que pueden tener los padres es que los hijos desarrollen, en relación con el dinero, procesos de pensamiento pertinentes a situaciones específicas. Podemos incluir cuatro tipos de pensamiento: Pensamiento literal, los cuales consisten en obtener información tal cual se ve, se escucha, se lee, etc. Por ejemplo, si los hijos están leyendo un contrato, requieren un excelente pensamiento literal, para poder decir cuáles son los términos y condiciones que aparecen en el contrato. Pensamiento Lógico: Consiste en obtener información relevante o esencial, aislar mentalmente o considerar por separado las cualidades o esencia de algo que se ve, se escucha, se lee, comprendiendo qué es lo importante y lo accidental. Por ejemplo, se requiere que ante una propaganda que invita a comprar un artículo, los hijos puedan analizar la propaganda, qué se pretende con ella, cómo están acercándose al consumidor, etc. Pensamiento Estratégico: Consiste en elegir el paso más apropiado entre una multitud de pasos posibles, a fin de resolver un problema. Se utiliza por ejemplo cuando los hijos van a invertir su dinero, y se encuentran frente a distintas posibilidades, el que puedan ver las ventajas y desventajas de cada posibilidad para elegir la que más se ajuste a sus necesidades y deseos. Pensamiento Creativo: Consiste en transformar o crear ideas. Es básico este pensamiento cuando los hijos se sientan a idear diversas formas en que puede ganar dinero.
Aunque no está mal establecer un solo propósito o un propósito parcial, como no lo es tener una visión exclusivamente profesional y no en todas las dimensiones de nuestra vida, lo ideal es que los propósitos que los padres tengan de la formación financiera dada a sus hijos, incluyan varios aspectos, de tal manera que se brinde una educación completa en relación con las finanzas.
El tener claro lo que se desea lograr al brindar una educación financiera, es decir, el tener claro los propósitos, orienta los esfuerzos y las actividades de los padres y permite más tarde, evaluar qué tan acertada fue la formación brindada.
Si formamos financieramente a nuestros hijos sin tener claro hacia dónde nos dirigimos, es posible que no lleguemos a ninguna parte.

2. Establecer Metas y Submetas.
Estas metas y submetas se constituyen en pequeños pasos que nos van acercando a lograr los propósitos, deseos o sueños que nos hemos propuesto. Es importante concretar metas y submetas para cada aspecto qué queremos enseñar. Para nuestro propósito de educar financieramente con base en valores, es importante concretar cuáles valores deseamos que nuestros hijos vivan. Un valor sería la honestidad. Nuestra meta es Facilitar que nuestros hijos sean honestos. Otros valores que se constituyen en metas, son: Que los hijos sean financieramente responsables, cumplidos, generosos, justos, etc.
Una vez que tenemos las metas, podemos concretarlas aún más en lo que llamamos submetas. Algunas submetas para facilitar que nuestros hijos sean honestos, son: manejar correctamente el dinero de ellos mismos y de otras personas. devolver “las vueltos” que recibe al hacer un mandado a la tienda, dejar el dinero en el sitio en que sus padres u otras personas lo dejaron, no tomar dinero de otras personas sin solicitarlo y si reciben un “no” como respuesta, respetar esa decisión, ser claro en las cuentas y distribuir el dinero de acuerdo con lo pactad, al hacer un negocio con otras personas, pagar el valor de lo que desea comprar cuando entra a una tienda, devolver a su dueño el dinero y objetos que le prestan, etc.
Asimismo, podemos establecer submetas para cada uno de los valores que deseamos enseñar, dentro de la formación financiera. Por ejemplo, si deseamos que nuestros hijos sean responsables. Esto puede implicar responder por las propias acciones, sin descargar nuestras faltas sobre los demás, al gastar dinero en compras de bienes o servicios, comparar lo que nos cuestan estos en distintos lugares, de tal manera que usemos responsablemente el dinero, sin malgastarlo.
Es importante establecer metas y submetas para cada uno de los propósitos que nos hemos propuesto y que deseamos enseñar en relación con la formación financiera de nuestros hijos.

3. Determinar los saberes previos de nuestros hijos.
Una vez que sabemos lo que queremos lograr con la formación financiera y tenemos claras las metas y submetas, es importante determinar en qué punto se encuentran nuestros hijos en relación con el propósito establecido. Por ejemplo, si deseamos que nuestros hijos tengan creencias positivas hacia el dinero, debemos indagar cuáles son las creencias actuales que manifiestan con quienes va a trabajar. ¿Los hijos piensan que los ricos son personas malas?, ¿Los hijos creen que tener dinero trae problemas?, ¿Los hijos piensan que solo las personas pobres son honradas?, etc. En la medida en que averigüemos los saberes previos de nuestros hijos, podremos determinar por dónde iniciar la formación.

4.Idear o realizar actividades con las cuales se cumplan las submetas establecidas.
No se trata de hacer actividades por hacer actividades. Se trata de realizar actividades que a la luz posterior de una reflexión, permitan a nuestros hijos relacionarlas con las submetas que estamos trabajando. Las actividades deben ser concretas para nuestros hijos más pequeños, y a medida que avancen en edad pueden ser más abstractas. Con las actividades y la reflexión que de ellas se desprendan se busca favorecer el aprendizaje significativo, es decir, facilitar que nuestros hijos comprendan lo que se quiere enseñar a través de dichas actividades.
Las actividades que más disfrutan y con las cuales aprenden muy bien, son las lúdicas es decir aquellas que utilizan el juego para dar una formación financiera: Que los hijos jueguen a la tienda, al banco, a hacer publicidad a un objeto cualquiera. Que los hijos coloreen, dibujen, se muevan y a través del movimiento trabajen procesos y contenidos. Otras actividades que también facilitan el aprendizaje son las narraciones: Los cuentos, las fábulas, las historias, permiten transmitir valores, actitudes, creencias y los contenidos que queremos enseñar.
Al elegir las actividades es importante tener en cuenta que trabajen las distintas inteligencias que usan los niños para aprender: Realizar actividades para la Inteligencia lingüística, para la inteligencia lógico-matemática, para las inteligencias espacial, musical, corporal, interpersonal e intrapersonal.
Al trabajar los contenidos financieros, es importante recordar que la manera como los presentemos facilita o dificulta el aprendizaje. Podemos tener en cuenta los siguientes planteamientos: Realizar con los hijos más pequeños actividades donde ellos actúen o realicen acciones sobre los objetos, utilizar con los hijos más grandes representaciones gráficas como fotos, diagramas, mapas, dibujos (presentación Icónica) y utilizar con hijos mayores símbolos como palabras y números (presentación simbólica). Al iniciar la enseñanza de un contenido nuevo, es importante realizar los distintos tipos de presentación, lo cual implica ir de lo concreto a lo formal.

5. Evaluar lo aprendido.
Es importante que frecuentemente evaluemos qué tanto estamos logrando las submetas: Los hijos, ahorran?, diferencian los valores de los distintos billetes?, mantienen hábitos de higiene saludables en relación con el dinero?, saben hacer compras comparadas?, distinguen entre necesidades y deseos?, aceptan que se les diga “no” sin hacer berrinches?, comparten con sus amigos?, son generosos con quienes poseen menos que ellos?. Evaluar nos permite determinar en qué aspectos hay que enfatizar, cuáles son las fortalezas y las debilidades de nuestra formación y podemos actuar sobre ellas. Al evaluar los aprendizajes que nuestros hijos logran, podemos decir qué tanto han Aprendido a Tener.

Si nuestros hijos Aprenden a Tener, pueden relacionarse con sus posesiones poniéndolas en perspectiva, es decir reconociendo que son un medio en sus vidas y no un fin. En la medida que brindemos una educación financiera a nuestros hijos, podrán ser cada día mejores personas y trabajar por dejar huella y un mundo mejor.
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sábado, 7 de mayo de 2016

REQUISITOS PARA FORMAR FINANCIERA A NUESTROS HIJOS


Valores que sustenten la formación financiera.
Sólo aquellos padres que tengamos valores de prosperidad, podemos ser congruentes y consistentes para brindar una buena formación financiera a nuestros hijos. Adultos honestos, responsables, respetuosos, cumplidos, pueden enseñar estos valores que guíen a nuestros hijos hacia un manejo ético de los recursos que administran. ¿Cómo pueden nuestros hijos aprender a ser honestos si quién le enseña la importancia del ahorro, roba los ahorros de los demás?, ¿Cómo pueden aprender nuestros hijos a respetar lo ajeno, si nosotros como padres no cuidamos lo que nos prestan y lo devolvemos dañado?. Los niños requieren de adultos cuyos comportamientos económicos (formas de ganar dinero y de administrarlo) sean un modelo para ellos.
Es importante diferenciar entre prosperidad (Ser ricos) y riqueza (Estar ricos) al igual que diferenciar entre ser pobres y estar pobres. La riqueza es un estado temporal. Se refiere a la cantidad de recursos que posee en un momento determinado una persona, una familia, una comunidad, una ciudad, un país A mayor cantidad de dinero, más rica económicamente es la persona. La prosperidad es un sentimiento duradero y profundo de abundancia, que genera paz, tranquilidad, seguridad y felicidad. También es un proceso que implica: a) Ser consciente de los recursos que se poseen, b) Mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual lleva a la persona a disfrutar lo que tiene, a sentir abundancia y seguridad en sí misma y en el entorno y c) Saber manejar los recursos (pocos o muchos) que se poseen. Estar pobres, es no poseer dinero en un momento dado. Es una carencia temporal de recursos, mientras que Ser pobres (Cultura de Pobreza) es un sentimiento duradero y profundo de escasez que genera angustia, temor, inseguridad. También es un proceso que implica: a) No darse cuenta de los recursos que se poseen; b) Mantener una actitud negativa hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual lleva a la persona a quejarse, criticar, envidiar, culpar a los demás de su situación y pensar que no tiene control sobre la misma, y c) Manejar inadecuadamente los recursos (pocos o muchos) que se poseen.

Creencias y Actitudes de prosperidad
Otro requisito para que la formación financiera de nuestros hijos sea apropiada, es que quienes la impartamos, mantengamos creencias y actitudes de prosperidad. Para comprender esto, debemos recordar la percepción que tres personas diferentes pueden tener sobre un vaso que contiene agua hasta la mitad. Una de ellas puede decir: “El vaso está medio vacío”, otra persona puede decir: “El vaso está medio lleno” y la tercera puede decir: “Aunque el vaso todavía tiene agua, es importante prepararnos para llenarlo”. Estos tres casos plantean tres actitudes diferentes: La primera, es una actitud centrada en la carencia, en lo que no se tiene, en lo que falta, en la escasez. Puede decirse que la persona tiende al pesimismo. La segunda persona manifiesta una actitud centrada en lo que tiene, en la abundancia, en la riqueza, puede decirse que es una actitud optimista. Finalmente la tercera actitud, es una actitud realista: La persona percibe la cantidad de agua que hay y a la vez, se prepara para mantener el vaso con agua y no dejarla acabar. Generalmente cuando una persona tiene creencias negativas y actitudes centradas en la escasez, decimos que la persona vive en una cultura de pobreza, pues no percibe lo que tiene sino lo que no tiene; en lugar de disfrutar los pocos o muchos recursos de que dispone, sufre, se angustia y se amarga por lo que no tiene, o lo que puede perder. Las personas que viven una cultura de pobreza, se quejan de la situación en que viven y atribuyen a otras personas la responsabilidad por dicha situación. La culpa de sus carencias, de sus desgracias son sus padres, sus familiares, su pareja, sus hijos, los vecinos, el barrio en que viven, los gobernantes, el Estado, etc., etc. No se dan cuenta que ellos mismos atraen la situación en que viven. Por esta misma razón, no encuentran, ni se preocupan por hacerlo, soluciones a su situación: Si la causa de sus problemas son otros, la solución está también afuera de ellos mismos: Cuando mis hijos crezcan…, cuando mis padres cambien…, cuando cambie el presidente, cuando se vayan los vecinos, cuando crezca, cuando mis profesores me entiendan, etc. Por lo tanto quedarán esperando situaciones favorables, en lugar de crearlas, a partir de apreciar las oportunidades que hay en su propia vida.
Las personas centradas en lo que poseen, normalmente viven en una cultura de prosperidad. Asumen responsabilidad por las situaciones que viven y buscan de manera activa soluciones a las mismas. Saben que en gran parte, de ellas depende la solución a sus dificultades. Son personas que disfrutan lo poco o mucho que poseen, lo cuidan y si es posible lo incrementan.
Las personas realistas, ven los dos lados de la moneda: Lo que poseen y lo que nó. Disfrutan, cuidan, comparten lo que tienen y buscan formas adecuadas de conseguir lo que desean; simultáneamente se preparan para las épocas de las “vacas flacas”, sea que lleguen o no. Saben que en cualquier momento pueden cambiar sus circunstancias más como se han preparado para lo que puede suceder (una crisis financiera, un huracán, una pérdida importante), están en mejores condiciones para hacerle frente. Saben que lo importante no es lo que suceda, sino lo que ellas hagan al respecto. También viven en una cultura de prosperidad y simultáneamente se preparan para situaciones temporales de carencia.
Los padres que asumen una cultura de prosperidad son quienes están mejor preparados para formar financieramente a sus hijos, pues transmiten actitudes de prosperidad, no sólo con palabras, sino también con sus propias vivencias. Recordemos que es el ejemplo la mejor forma de enseñar lo que queremos que aprendan.

Conocimientos pedagógicos, didácticos y metodológicos.

Muchos padres, incluso profesionales exitosos en sus áreas, no saben cómo transmitirles a los hijos sus conocimientos. Se requiere volver sencillos los contenidos financieros y económicos que deseamos enseñar, conocer la manera de pensar y aprender de los niños, acorde con su etapa evolutiva y desarrollar actividades lúdicas y concretas para facilitar un aprendizaje significativo.
Tener en cuenta la Etapa Evolutiva de los hijos: La formación financiera es diferente según el desarrollo de los hijos. Podemos clasificar el desarrollo evolutivo en tres etapas: Niños desde que nacen hasta los dos (2) años, niños en edad preescolar (entre los 2 y los 7 años) y niños en edad escolar (entre los 7 y 12 años). Posterior a los 12 años, se brinda una educación financiera a los adolescentes y finalmente a los adultos. Para efectos de este post, nos detendremos en la formación dada en la infancia (Hasta los doce años). Dentro de cada etapa, también hay algunas diferencias y es importante ajustarse a las mismas. Por ejemplo, aunque la edad escolar preescolar va desde los 2 hasta los 7 años, el desarrollo motriz, cognitivo, del lenguaje, socioemocional, varía mucho entre un niño de 3 años y uno de 7 años. Conocer estas diferencias es importante al dar cualquier tipo de educación, incluyendo la financiera.
Planear el tiempo, el espacio, las actividades y los recursos que se requieren para brindar una educación financiera: En el caso que las Instituciones Educativas brinden esta formación financiera, ¿Se va a trabajar todos los días?, se va a dedicar un tiempo semanal, quincenal o mensual?, se va a incluir esta formación dentro de una asignatura ya establecida o los contenidos financieros a enseñar se van a trabajar como temas transversales?, ¿Cómo se van a definir las políticas curriculares relacionadas con esta formación?, ¿Cómo se va a abordar el currículo oculto?, ¿Cómo se va a integrar a la comunidad educativa?, ¿Cómo se va a integrar esta formación con el Proyecto Educativo Institucional?; ¿Cuáles son los objetivos que la institución desea alcanzar con esta formación, a nivel general y en cada nivel: preescolar, básica y media?, ¿Qué actividades pueden llevarse a cabo para enseñar actitudes, valores, comportamientos económicos y contenidos?, ¿Cómo vamos a facilitar el desarrollo de los estudiantes a través de esta formación?. Responder estas y otras interrogantes, va a facilitar el incluir la formación financiera como una parte importante del currículo, más que dejarla al azar y netamente como parte del currículo oculto.
¿Cómo pueden los padres brindar a sus hijos una formación financiera?, Qué momentos de la vida cotidiana van a aprovechar para hacerlo?, ¿Van a dar a los hijos una mesada?, van a explicarles cómo administrar ese dinero para mantenerlo, incrementarlo, disfrutarlo y compartirlo?; ¿Cómo piensan manejar situaciones de adversidad?, ¿Cómo van a reaccionar frente a una pataleta del niño o niña?. Las respuestas a estas y otras preguntas, forman parte de las múltiples decisiones que requieren tomar para brindar una adecuada formación financiera.

La Preparación tanto de padres como de docentes (en los casos en que las Instituciones Educativas brinden esta formación financiera), es básica, pues generalmente la educación que se brinda en este sentido es más intuitiva que sistemática y no siempre los adultos manejan adecuadamente sus propias finanzas.
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jueves, 5 de mayo de 2016

INTRODUCCIÓN A LA FORMACIÓN FINANCIERA DE NUESTROS HIJOS


Nuestros hijos necesitan saber para qué utilizamos el dinero:
La humanidad está inmersa en un mundo donde constantemente utilizamos dinero y con el cual logramos satisfacer casi todas nuestras necesidades: comprar alimentos, acceder a los servicios de salud, de educación, a los servicios públicos de agua, luz y telecomunicaciones, compramos la ropa que nos gusta, tenemos un lugar donde vivir, podemos desplazarnos a nuestro lugar de trabajo, podemos descansar y recrearnos como deseamos. Asimismo, usamos el dinero para darnos ciertos gustos, para compartirlo, para asegurarnos una vida digna en nuestra vejez, entre otras cosas. Es decir, tener dinero es importante ya que sin él, resultaría más difícil vivir de la manera que deseamos.

Nuestros hijos necesitan aprender que no todo se consigue con dinero:
Debemos enseñar a nuestros hijos que si bien el dinero es importante, no todo lo conseguimos con él, como por ejemplo: nuestra credibilidad, la unión familiar, las amistades verdaderas, la felicidad, la armonía, nuestra paz interior, las habilidades, los talentos, nuestra creatividad, nuestras actitudes frente a las adversidades, la toma de decisiones apropiadas, amar lo que hacemos, hacer bien nuestro trabajo, cuidar los recursos que poseemos, aportar al mundo los dones que hemos recibido, resolver nuestros propios problemas, crecer como personas, disfrutar con las cosas sencillas de la vida, entre tantas otras. Son precisamente todas las cosas que no conseguimos con dinero las marcan nuestra vida, nos proporcionan prosperidad y nos orientan hacia el camino a seguir para generar riqueza o generar pobreza. Cuando nuestros hijos entiendan esto, comenzarán a Aprender a Tener.


Nuestros hijos necesitan Aprender a Tener:
Aprender a Tener, significa colocar por encima del dinero, la vida, la dignidad, los valores y principios con que nos guiamos en nuestra vida cotidiana. Es reconocer que el dinero es importante y nos permite hacer muchas cosas, así como también entender que sin dinero también es posible hacer otras tantas cosas en la vida con las cuales podemos transformar el mundo y hacer de él un lugar mejor para vivir. Aprender a tener significa que somos capaces de sacrificar el dinero por los valores que tenemos, en lugar de sacrificar los valores que tenemos por el dinero. Es darnos cuenta que tener o no tener dinero es algo temporal, mientras que al tener los talentos, valores y actitudes apropiadas, podemos generar riquezas para nosotros mismos y para los demás, en cualquier momento de la vida.
Aprender a tener es mantener una Actitud Ganar – Ganar: Es aprender a que podemos tener dinero, no a costa de otras personas, de nuestros valores y principios o de infelicidad y sufrimiento, sino que podemos tener dinero beneficiándonos a nosotros y a los demás.
Aprender a Tener significa que administramos con ética y sabiduría los recursos que hemos recibido (personales, sociales, ambientales), de tal manera que los mantenemos, los incrementamos, los mejoramos, generando desarrollo y dejando huella.
Aprender a Tener implica que vivimos una Cultura de Prosperidad, con la cual atraemos lo que deseamos, nos sentimos en paz y armonía y comprendemos que muchas veces podremos estar sin liquidéz o dinero, sin que esto signifique que seamos pobres, pues contamos con los recursos necesarios para generar la riqueza que deseamos.
Saber Tener, no es algo con lo que nacemos, es algo que aprendemos y podemos transmitir y en esto radica la importancia de Formar financieramente a nuestros hijos. Es saber que podemos enseñar actitudes, valores, comportamientos económicos y conocimientos que permitan a los jóvenes ser prósperos y generar riquezas con las cuales puedan transformar el mundo, cuando les corresponda.

Nuestros hijos necesitan aprender una Cultura de Prosperidad:

Debemos enseñar a nuestros hijos a que Desarrollen Actitudes de Prosperidad que les permitan cambiar la cultura de pobreza por una cultura de prosperidad que les dé la solidéz mental requerida para que ante la adversidad logren sostener la fe en sí mismos y siempre prosperen, aún ante los peores escenarios.
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